Trabajar en una Big Four: ventajas, desventajas y mi experiencia en KPMG

por | Jul 15, 2026 | fiscal

Muchas veces me preguntan cómo fue trabajar en una Big Four. En mi caso, estuve varios años en KPMG, dentro del área de auditoría, y durante ese tiempo aprendí muchas cosas tanto en el ámbito profesional como en el personal. En esta pequeña historia quiero resumir parte de mi experiencia, así como algunas de las ventajas y desventajas que, desde mi punto de vista, implica trabajar en una firma de este tipo.

Cuando pensamos en una Big Four, solemos imaginar prestigio, crecimiento profesional y grandes oportunidades laborales. Sin embargo, detrás de ese nombre también existen jornadas interminables, presión constante y sacrificios personales que pocas veces se cuentan. Mi intención no es decir si trabajar en una firma de este tipo es bueno o malo, sino compartir cómo fue mi experiencia y qué aprendizajes me dejó.

¿Cómo es trabajar en una Big Four?

Trabajar de 12 a 18 horas diarias, de lunes a domingo, podría sonar únicamente como una desventaja, pero no lo es del todo si lo analizamos fríamente. Definitivamente, el desgaste físico y emocional, aun cuando te encuentras entre los 20 y los 25 años, es enorme. Faltar a comidas familiares, cumpleaños de amigos, citas con tu novia, posponer planes constantemente y, muchas veces, dejar de hacer ejercicio terminan cobrándote factura rápidamente. También es fácil ganar varios kilos en un periodo corto de tiempo, dormir poco y normalizar un ritmo de vida que difícilmente podría considerarse saludable.

Sin embargo, esas jornadas maratónicas también generan un crecimiento profesional muy acelerado. El ritmo, la presión y el nivel de responsabilidad hacen que adquieras conocimientos y madurez profesional en muy poco tiempo. De alguna manera, te blindan emocionalmente, aunque sea temporalmente, y te convierten en una especie de máquina que aprende y desarrolla habilidades constantemente.

Las mismas cargas de trabajo te obligan a ser más eficiente, a automatizar todo lo posible y a desarrollar una estructura mental mucho más ágil. Desde mi punto de vista, esto puede colocarte en una ventaja competitiva permanente frente a otros profesionistas que no tuvieron un proceso de crecimiento tan acelerado. Por eso, trabajar en una Big Four puede ser, al mismo tiempo, una gran ventaja y una gran desventaja.

El aprendizaje acelerado en auditoría

Una de las principales ventajas de trabajar en auditoría dentro de una Big Four es la velocidad con la que aprendes. No solamente adquieres conocimientos sobre normas contables, elaboración de estados financieros, revisión de rubros, control interno o documentación de auditoría; también aprendes a trabajar bajo presión, administrar tiempos, tratar con clientes, resolver problemas y adaptarte constantemente.

En muy poco tiempo comienzas a desarrollar habilidades técnicas, comerciales y personales que probablemente tardarías muchos más años en adquirir en otro tipo de organización. Las cargas de trabajo y el nivel de responsabilidad obligan a tomar decisiones rápidas y a desarrollar una mentalidad orientada a resultados.

Ese aprendizaje acelerado fue una de las principales fortalezas que me dejó mi paso por KPMG y, muchos años después, sigue siendo una de las bases sobre las cuales construí mi propia carrera profesional.

La movilidad entre equipos y líderes

Otra gran ventaja era la movilidad. Un día podías trabajar con un equipo muy estructurado, pero que no sabía cerrar proyectos; al siguiente, tu gerente podía dominar perfectamente el cierre de áreas, aunque fuera extremadamente desorganizado. Un mes después, podías encontrarte con un jefe que era un maestro de las ventas, la etiqueta y las relaciones personales.

Esa dinámica te permite tomar lo mejor de distintas personas y construir tu propio estilo profesional. Para muchas personas, esta movilidad representa un desafío enorme. No encontrar un método de trabajo uniforme ni un solo estilo de liderazgo puede resultar frustrante y generar incertidumbre.

Para mí, por el contrario, fue uno de los grandes diferenciadores de mi carrera. Aprender a adaptarme a diferentes empresas, equipos y formas de liderazgo me ayudó enormemente años después, cuando llegó el momento de desarrollar mi propia firma. Muchas de las habilidades que hoy considero indispensables, como la capacidad comercial, la negociación, la adaptación y la gestión de personas, nacieron precisamente en aquellos años de auditoría.

El problema del sueldo en una Big Four

Una de las grandes desventajas era el sueldo. En muchas ocasiones, la compensación no reflejaba el nivel de exigencia al que eras sometido. Los salarios solían ser considerablemente más bajos que los ofrecidos por las empresas en áreas como contabilidad, finanzas e impuestos.

El crecimiento profesional era vertiginoso, pero ese desarrollo no siempre se veía reflejado de manera proporcional en la remuneración económica. Al menos en mi caso, esta situación llegó a generar cierto resentimiento hacia la firma. Después de jornadas interminables, responsabilidades crecientes y un sacrificio personal importante, resultaba difícil no comparar el esfuerzo realizado con lo que recibían otros profesionistas fuera de la consultoría.

Si bien el dinero no lo es todo, considero que debe existir una relación razonable entre lo que producimos y el valor que generamos para las empresas en las que trabajamos. El aprendizaje podía ser extraordinario, pero la compensación no siempre avanzaba al mismo ritmo.

La experiencia en diferentes industrias

Durante mis años en KPMG tuve la oportunidad de participar en proyectos de manufactura, hotelería, salud, desarrollo de software, recuperación de cartera, instituciones financieras, comercialización de productos, importación y exportación, entre muchos otros sectores. Esta diversidad amplió enormemente mis conocimientos en las áreas de auditoría, contabilidad, finanzas y cumplimiento.

También me permitió observar de primera mano cómo empresas nacionales e internacionales estructuran sus operaciones, organizan sus áreas financieras y toman decisiones. Pocas experiencias profesionales te dan acceso a tantos modelos de negocio en tan poco tiempo.

Con el paso de los años entendí que comprender una empresa va mucho más allá de conocer las normas contables o fiscales. También implica entender sus riesgos, su operación, la manera en que genera valor y los problemas que enfrenta diariamente. Sin duda, esta perspectiva integral fue una de las ventajas más valiosas que me dejó mi experiencia en una Big Four.

El equilibrio entre la vida personal y el trabajo

Si lo analizo desde una perspectiva de desarrollo profesional, siento que le quedé a deber a KPMG. Gran parte de lo que hoy sé y muchas de las herramientas que utilizo en mi vida profesional nacieron durante esos años de trabajo intenso. La firma fue una etapa fundamental en mi formación técnica, en mi capacidad de adaptación y en mi manera de resolver problemas.

Sin embargo, desde una perspectiva de equilibrio entre la vida personal y el trabajo, definitivamente ese no era el punto fuerte de KPMG. Por los comentarios de colegas y amigos que trabajaron en Deloitte, PwC, EY y otras firmas similares, tampoco parece ser el punto fuerte de las Big Four en general.

Las largas jornadas, la presión constante y la dificultad para desconectarse forman parte de una cultura que acelera el crecimiento profesional, pero que también exige sacrificios importantes en otros aspectos de la vida. El problema es que, cuando eres joven, muchas veces no dimensionas el costo de esos sacrificios. Con el tiempo entiendes que faltar a eventos familiares, descuidar tu salud o vivir permanentemente cansado también tiene consecuencias.

¿Vale la pena trabajar en KPMG o en una Big Four?

Si estás pensando en trabajar en una Big Four y tienes la oportunidad, en mi opinión deberías tomarla. Quédate un par de años, aprende todo lo que puedas, equivócate, absorbe conocimientos y observa cómo trabajan diferentes líderes, clientes y equipos. Después decide cuál será tu siguiente paso.

Tal vez descubras que ese estilo de vida no es para ti y prefieras continuar tu carrera en una empresa, iniciar tu propio despacho o buscar una actividad con mayor equilibrio. También puede suceder que realmente te guste ese ambiente, te adaptes al ritmo y decidas desarrollar toda tu carrera dentro de la firma hasta llegar a la sociedad.

No creo que exista una respuesta correcta para todos. Para algunas personas, trabajar en una Big Four será una experiencia temporal; para otras, será el proyecto profesional de toda una vida. Lo importante es conocer tanto las ventajas como las desventajas y tomar una decisión consciente sobre el camino profesional que quieres construir.

En mi caso, KPMG fue una etapa dura, exigente y, en muchos momentos, desgastante. Pero también fue una de las experiencias más importantes de mi desarrollo profesional. No repetiría todo exactamente de la misma manera, pero tampoco sería el profesionista que soy hoy sin haber pasado por ahí.

Si trabajaste en una Big Four, me gustaría conocer tu experiencia. ¿Coincides con esta visión o tu paso por una firma fue completamente diferente?

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